PRINCIPALES DIFERENCIAS entre las cafeteras tradicionales y las superautomáticas

La forma de preparar y tomar café ha cambiado mucho en los últimos tiempos. Hay mucha más cultura de café, más cafeterías especializadas y la figura del barista está ganando peso en el sector de la restauración.

Como consecuencia, las cafeteras de uso doméstico también evolucionan en el mismo sentido y cada vez son más sofisticadas, pero más fáciles de utilizar y preparan bebidas de café como si de un propio barista se tratase.

Hay unas diferencias muy concretas entre las cafeteras tradicionales que hemos tenido en casa y las nuevas cafeteras superautomáticas. Estas son las más significativas.

Qué tipo de café usamos

Las cafeteras tradicionales, italianas o de filtro se usan con café molido. Sin embargo, las cafeteras superautomáticas tienen un molinillo de café integrado y se puede usar tanto el café molido como el café en grano. Cada vez que preparamos un café muelen el café al instante, así se consigue un café como los de bar en casa. Para que la molienda sea la adecuada, es importante no presionar los granos de café y ajustar la máquina con temperatura media y el molinillo entre las posiciones 3 y 5.

Resultado que se consigue

Con las cafeteras moka de toda la vida, conseguimos un café más claro y con menos presión, por tanto más suave de sabor.

Pero con las superautomáticas, gracias a su bomba de presión, se pueden preparar espressos, ristrettos y todo tipo de variedades de café solo o café con leche igual que si lo tomaras en una cafetería, pero con la comodidad de prepararlo en casa con tan sólo apretar un botón.

El espresso perfecto debe cumplir con las siguientes particularidades.

  • Cuerpo: elevado, denso, rotundo y completo.
  • Gusto: equilibrado y prolongado en el paladar.
  • Aroma: equilibrado e intenso.
  • Crema: de color nuez con matices rojos y trazas marrón oscuro de 3-4mm y una textura espesa.

Cómo se prepara el café

Preparar un café con una cafetera tradicional es todo un ritual. Se tiene que añadir el agua para la infusión, introducir el filtro con el café molido sin apelmazarlo y con la cantidad precisa y ponerla a calentar siempre vigilando que la llama del gas no supere la base de la cafetera (en el caso de que se disponga de cocina de gas). No podemos alejarnos mucho de ella, ya que tenemos que vigilar que no salga el café o bien que no se haga demasiado porque sino nos saldrá con un gusto a quemado.

Las cafeteras superautomáticas son mucho más sencillas de utilizar porque preparan todo tipo de bebidas con solo apretar un botón. Si tienen sistema de leche integrado, como el sistema Latte Crema de De’Longhi, podemos disfrutar de un cappuccino, latte macchiato, caffelatte… de forma muy sencilla y con el resultado siempre perfecto. Además, permiten personalizar las recetas con la cantidad e intensidad de café deseada.

Y por si fuera poco, en algunos casos existen aplicaciones de móvil con las que poder preparar un café desde la propia App.

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