Ventajas e inconvenientes de los distintos tipos de café

El mercado del café doméstico ha evolucionado en los últimos años hasta tal punto que hay hasta 5 tipos de café y por tanto 5 tipos de formas de prepararlo. En este artículo hablaremos de ellos y veremos sus ventajas e inconvenientes.

 

Café en grano

Podría decirse que el café en grano es el más auténtico, puesto que los granos solamente han pasado por el proceso de tueste, pero para poder prepararlo en casa se necesita o bien una cafetera superautomática, con un molinillo integrado que lo muele al momento o bien un molinillo independiente para poder molerlo antes de infusionarlo en una cafetera espresso o moka.

La principal ventaja es que mantiene todas sus propiedades sin alteraciones: aroma, sabor y cafeína. Pero si se quiere conservar se debe guardar en un recipiente con cierre hermético.

 

Café molido

Es el tipo de café más común que suele haber en la mayoría de hogares. El café molido está listo para incorporar a la cafetera y puede usarse con prácticamente todos los tipos de cafeteras, a excepción de las de cápsulas, claro está.

Su precio es más asequible que el café en grano, debido a la demanda y puede comprarse en cualquier tienda, pero al estar previamente molido ha perdido parte de sus características antioxidantes y de su aroma. Durante ese proceso, también puede extraerse la cafeína, creando las variedades de café descafeinado.

 

Café molido en cápsulas (ESE Pods)

Es quizás la variante más desconocida, pero sí podemos decir que junto con sus “hermanas” las cápsulas corrientes es de las más prácticas. Si tienes una cafetera de bomba tradicional y quieres preparar el café de una forma rápida, cómoda y más limpia, son ideales.

 

No se trata más que de café molido envasado en una bolsita como la de los tés y las infusiones, con la propia forma del cazo para facilitar su uso. Los inconvenientes de las ESE Pods son que individualmente el coste del cada café suele ser superior y también, la poca variedad de marcas que las producen.

 

Café en cápsulas

Ha sido la última gran novedad en la forma de tomar el café en los últimos años. Con Nespresso llegó esta cómoda y rápida manera de preparar café en casa e incluso en la oficina. Su principal atributo es la simplicidad y la limpieza, además de la cantidad de variedades que existen en función de la intensidad y la opción del descafeinado.

Con el tiempo, otras marcas se unieron a esta revolución e incluso llegaron innovar añadiendo leche y otros ingredientes a sus cápsulas, como Dolce Gusto, por ejemplo.

 

Café soluble o instantáneo

Es una forma rápida de preparar el café y hasta hace unos años era bastante común. Solamente se necesita agua o leche caliente para mezclarla directamente con el café, lo bueno de este tipo de preparación es que puedes añadirle más o menos cantidad en función del grado de intensidad en el sabor que prefieras.

Aunque puede parecer que el café soluble es igual que el café molido, no es así. El primero después de molerse, pasa por un proceso de liofilización en el que se deshidrata para luego poder mezclarse con el agua o la leche caliente.

A raíz de todos estos procesos, el café pierde muchas propiedades, entre ellas la cafeína, por lo que ni siquiera las variedades normales tienen un alto porcentaje de ésta.

 

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